"NUNCA es TRISTE la REALIDAD..."
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Gerardo Zamora y
Anìbal Fernàndez
(Gob de Santiago - Min. del Interior) |
Los que
tenemos memoria no olvidamos que el actual gobernador
de la Provincia de SANTIAGO DEL ESTERO (Argentina)
formó parte durante muchos años de la funcional
“oposición” radical al otrora hegemónico juarismo,
aquél régimen de terror que ya pocos parecen recordar
y que tuvo a Musa Azar como figura emblemática de la
represión.
Integró
largos años la facción radical comandada por el
caudillo José Zavalía, oficiando de “todoterreno” del
ex jinete, quien en sus alforjas tiene un envidiable
currículum: dos veces intendente de la ciudad Capital
(en la segunda “gestión” se fue debiendo cuatro meses
de sueldos a la administración municipal), ex diputado
nacional, ex senador nacional y actual diputado
provincial y -quizás- candidato a intendente en las
próximas elecciones municipales de mediados del
corriente.
“Zamorita”
fue el más ilustre garronero que tuvo Zavalía y por
ello en 1999 se convirtió en su vice-intendente y en
2001, tras la huída de “José” -como aún le dicen
aquellos que emulan la memoria de los peces- para
asumir la beca de senador nacional por Santiago del
Estero, se transformó en intendente de la ciudad
capital. Y fue entonces, al producirse esta ruptura de
la cadena de mandos, cuando consiguió que el entonces
concejal Julio Alegre tomara partido y se subiera al
tren zamorista. Apagó el fuego del incendio municipal
a puro lecops generosamente “prestados” por los
poderosos, quienes también se mostraban muy
interesadon en terminar con la irresponsable gestión
zavalista y soltarle la mano al “Tata”.
El “Tata”,
a esa altura ya convertido en Protector Ilustre de la
provincia al igual que su ilustrísima Nina, no quiso
intervenir la municipalidad de
la
Capital aunque estaban dadas todas
las condiciones para ello.
Así fue
que en setiembre de 2003 -Zamora- obtuvo un arrasador
triunfo en las elecciones municipales consagrándose
intendente y Julio Alegre (por favor, no lo olviden)
en presidente del “honorable” Concejo Deliberante. En
abril de 2004 el gobierno nacional intervino la
provincia ante el desmadre ninista-juarista y en las
elecciones de febrero de 2005, Zamorita se impuso al
patético candidato peronista Pepe Figueroa, asumiendo
la gobernación en marzo siguiente y -gracias a su
dedo- Alegre fue elegido intendente para completar el
mandato por el período restante. Lo que pasó con
Alegre torna inútil abundar en palabrerío y debe
recordarse que ambos recibieron en junio de
2009
a la presidenta, cuatro días
antes de las elecciones nacionales del 28 de junio.
Fiel a su
memoria de muchacho sumiso a los que están arriba de
él en la pirámide, la misma noche de la elección
provincial empezó a chuparle la media a los Kirchner
enviándole mensajes de genuflexión tan arraigados en
él. Y enseguida comenzó su tarea de cooptación a los
dirigentes políticos, gremiales y de todo color
-cualquier parecido al kirchnerismo no es pura
coincidencia-, todos ellos de utilería. Así formó
numerosas “mesas de diálogo” a cargo del inefable
“Sugus” y sedujo hasta a algunos muchachos progres que
solían gustar de gritar sus diatribas contra el
juarismo. Ese engendro llamado Frente Cívico que
comanda con mano de hierro y cara de nada el gerente
Zamora (UCR, viudas e hijas del juarismo, más decenas
de sellos de goma, gremialistas desfachatados, progres
borocotizados, etc.) “está construyendo la nueva
provincia”.
Todo
parece indicar que lo están haciendo fuera del
territorio santiagueño, en Córdoba, Punta del Este,
San Luis, etc. Un montón de escuelas, hospitales,
rutas, autódromo, Terminal de Ómnibus, etc. ha
sembrado el actual gobierno provincial. También ha
exportado la marcha de los bombos y desde 2003 han
iluminado el cielo santiagueño al despuntar el 25 de
julio. Media hora de fuegos artificiales para
¿festejar? la tinellización de la sociedad embobada de
tanta felicidad (¿?).
Y
¿actualmente, qué? Sosteniendo el “obraje del siglo
XXI”: los contratos de locación. Y logrando lo que
parecía una misión imposible: amordazamiento total de
los medios de comunicación provincial.
¿Ni
siquiera una huelga de hambre es capaz de sacarlo de
la política del garrote! El garrote es para todos
aquellos que no pueden ser atrapados por la política
de la billetera! Mesas de diálogo para los traidores y
vendedores de humo; garrote para los que defienden su
dignidad y su derecho a un salario que permita la
satisfacción de las necesidades básicas. Esta es la
marca registrada del “zamorismo”. ¡No nos podemos
permitir la ingenuidad de creer otra cosa!!
A esta
altura de la historia de nuestros pueblos sólo la
participación masiva de nuestros ciudadanos nos
permitirá construir una herramienta política y social
de transformación de este verdadero escándalo de
corrupción en que vivimos.
El nivel
de dignidad de una sociedad se mide por su grado de
concienciación en el cuidado del medio ambiente, por
su acceso irrestricto a la salud y a la educación
pública de excelente prestación, por la existencia de
genuinos empleos bien remunerados y, también, por el
pago solidario de sus habitantes de las contribuciones
a que están obligados para que esto pueda funcionar.
El zamorismo cree que la gente va a comer mirando
la
Terminal, el autódromo, festejando
los triunfos ¿santiagueños? de Quimsa y Olímpico, etc.
y trayendo a descerebrados exponentes de la
civilización “Fort” a decirnos que Santiago está
asistiendo a su refundación.
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